Enrique Eusebio, más allá del lenguaje poético Otra mirada a “Inventos del instante/ instantes rotos”


Es lo que hace el poeta, llenar huecos donde no existe la palabra. 
E. E.


Enrique Eusebio, interviene, sub-vierte, invierte, pre vierte y post-vierte a la lengua, sin pervertirla, para lograr su decir. Un decir atrevido, subversivo, que en instantes rompe, con sus inventos, la comprensión usual de algunos hechos de lengua, espoleando al pensar y estimulando el análisis y la crítica de quien navega en sus obras. Es que no estamos frente a un simple creador o un inspirado poeta que aplica, usando la lengua;  estamos frente a un experto en lingüística y en teoría y crítica literarias de la Lengua Española, por tanto con su hondo saber y su amplio dominio literario desafía las convenciones escriturales y plasma su decir parapetado en versos, totalmente libres, en forma y fondo, arrítmicos la mar de las veces, para construir poemas diversos, de largo, mediano o muy breve aliento, de baja tensión lírica con intrincadas figuras e imágenes poéticas.   
Postvanguardista eterno y arriesgado experimentalista, en su época, a lo largo de su trajinar por las letras, recurrió a las variaciones de poemas para lograr sus aproximaciones “plagiarias” haciendo transversiones y transposiciones de versos enteros, de parte de canciones y hasta de refranes y dichos populares en sus composiciones, a modo de inter-textos, como pretextos para lograr los propósitos que se proponía: innovar en y con la poesía. Logrando de esta manera composiciones  muy distintas, interesantes y englobadoras de poesía. Mas, conocedor y creador sagaz, otras veces, se aleja, consciente, del ritmo y de la belleza, al inmiscuirse en subvertir la lengua, inventando, para forjar su lenguaje, que ocasionalmente hasta deja de ser poético para tornarse en un discurso más gráfico que semántico.  Es que a Eusebio no le basta la lengua, ni su propio lenguaje, para construir su poética, para erigir un discurso, aún hoy, novedoso. Echando a mano letras, palabras, signos y símbolos arma un entramado que va más allá de las palabras, que trasciende al lenguaje forjando una "poética del espacio", como bien externó Jean-Luc Puyau, quizás interpretando a Odalís Pérez, por lo establecido en su enjundioso análisis sobre Inventos del instante/instantes rotos . 
Se apoderó de la lengua inglesa y redactó partes amplias en algunos de sus poemas, significando que el lenguaje no tiene fronteras, aun los de una lengua en específico; lo importante para su yo poético es el discurso. Un discurso crítico de carácter social, socio-político y hasta meramente político. Es que para Enrique Eusebio la poesía es un arma, cargada, con todas las posibilidades que él mismo le da, llevándola al extremo, transgrediéndola para bien, y forja así nuevas posibilidades del lenguaje, del que se adueña sin tapujos ni vergüenzas. 
En su evolución escritural ha ido desde lo cercanamente clásico a la experimentación más osada, yendo más allá de la lengua y con la lengua. Poseedor de un pleno conocimiento y manejo de ella  y con un vasta erudición, Enrique Eusebio juega con la lengua, estructurando  formaciones figurativas no sujetas a la forma, sino al sentido, por eso no cumplen  con ser caligramas (juegos de palabras para formar imágenes), van mucho más allá, determinadas por el sentido multivocal, plural y extendido de las palabras y sus significados. Por eso creo que más que espacio y palabras, o espacio y versos, lo que le interesa es palabras y sentidos, sentidos múltiples, amplios, infinitos, hasta alcanzar el agotamiento de las posibilidades de cada palabra o frase, según el contexto y el texto que cree con ellas. Esas son, para mí, las intenciones, o más bien las pretensiones de su yo poético.  Por eso realiza estos escarceos a través de la poesía, apelando a todas las licencias posibles y la difusa frontera que ella le brinda y, por demás, al “sin sentido” y la libertad intuitiva de la que surge y donde se mueve esta, sin dejar de ser poesía y sin estar sujeta a los cuestionamientos pertinentes a que serían sometidas las demás formas de presentación del discurso literario. Por todo esto la poesía es el vehículo o territorio ideal para su experimentalismo y sus transgresiones, subversiones,  preversiones y postversiones discursivas. 
A través de estas formaciones figurativas y esquemáticas Eusebio explota todos los sentidos y significaciones que posee una palabra o un conjunto de ellas para exponer un sinfín de sub-versiones adyacentes a su sentido primario. Es como si escarbara, cual antropólogo, en el corazón de la lengua. Así pasa desde el sentido o significado más evidente o aparente al más oculto y críptico, pasando, a veces, hasta por los sin sentidos, coloquialmente hablando, por su poca aplicación o utilidad.
Aunque muchas de estas composiciones figurativas esquemáticas, a modo de diagramas de flujo líricos, parecen, finalmente, salirse del campo de lo poético, por su poco ritmo, belleza y lirismo, poseen un alto valor como hechos de pensamiento, que retan a todo arte forjado con la lengua. Por tanto, más que estético su valor parecería residir en el campo de la psicolingüística y la neurolingüística, por ser “poética de los sentidos infinitos”. Pero, lo más interesante es la gama de ideas y posibilidades, como hechos de lenguaje, o, mejor aún,  como manifestaciones neurolingüísticas que pueden derivarse de estas gimnasias lingüístico-poéticas.   Sería menester un profundo análisis multidisciplinario (verbigracia psicológico, lingüístico, neurolingüístico, etc.) para desentrañar las intenciones del yo poético del autor como hechos, conscientes e inconscientes, de su decir lírico particular (lenguaje poético). En fin más que “poética del espacio” la llamaría “poética del sentido” o más propiamente del multisentido o de los sentidos infinitos.
 La materia prima de su poesía proviene de su cotidianidad, pero transformada y procesada en la hondura de su pensamiento.  A pesar de que hay erotismo, temas y preocupaciones existenciales (como la muerte, la supervivencia, la soledad, el amor), todo está presentado con términos y palabras de inmenso simbolismo, que dan lugar a poemas crípticos, hasta oscuros quizás, entre los cuales el poeta esconde y trasparenta su decir al mismo tiempo. Poemas ricos en mensajes, donde el poeta se refocila y regocija en el buen e intrincado uso del lenguaje y desde su ventajosa posición nos reta a que develemos su decir, pues nos plantea, en sus críticas históricas, sociales, políticas y cotidianas, un cuestionamiento al status quo de esta sociedad, dominicana, que le interesa que llegue a los lectores:
Entre tu decir y mi sentir/retengo lo que nunca podrás entender:/mansos chinchorros/reverberando pizcas de luces citadinas/ y lunares flotantes: / ¿dónde?

Es en el propio texto poético que tenemos que buscar las claves para desentrañar su cerrado simbolismo y entender los enigmas que como premios nos esperan. Y hago hincapié que lo que el yo consciente del poeta, el Enrique Eusebio que observa la obra terminada a distancia, sin distanciarse de ella cuando la entrega finalmente a los lectores, desea, es más anhela, es que lo descifren, ya que, como escribano de vocación, sabe que envía un  mensaje de hondo poder transformador, social, político, histórico, patriótico y cultural, encriptado pero descifrable, para el pensamiento de sus lectores finos, los que realmente “hacen su tarea”, pues si no se capta dicho mensaje, todo sería en vano. En este sentido, considero que el autor, “juega” con el lector, en un juego de lengua, de intelectualidad, de raciocinio. Un juego de inteligencia lógica, pues, realmente, los poemas de Enrique Eusebio están forjados sobre una base de verdad, verdad y razón, más que de belleza, en la que la lengua, como siempre será, tiene un fin primario, y a la vez último, el de comunicarnos. De ahí que, ese aparente sinsentido inicial de sus poemas, se abre a un sentido mucho más profundo y rico de multiplicidad de sentidos, de envolvente multivocidad, que a manera de juego con la lengua y el lenguaje se nos va develando a medida que nos adentramos en la exploración de su poética. Y, en esto, adicional y finalmente uno descubre, además, la otra cara de su poética, la belleza, la belleza de sus inteligentes construcciones líricas.

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