Develamiento de los conjuros y enigmas poéticos de Eva
![]() |
| Chiqui Vicioso |
“La poesía cumple múltiples y fundamentales papeles en el desarrollo humano: como forma de conocimiento primigenio—anterior a la filosofía—, como técnica de memorización a través del ritmo y la rima en un mundo sin papel, y ¡cómo no! la posibilidad del gozo estético al sumergirnos en su belleza. La poesía en forma de drama ha sido factor constituyente de lenguas y pueblos. Grecia no sería entendida sin Homero; Inglaterra y el inglés necesitaron a Shakespeare. Y en España quizá no haya hoy conciencia del impacto sobre el pueblo de las obras de Lope de Vega.
Y si la poesía nos permite adentrarnos en lo desconocido, la mitología nos ofrece soluciones, nos da respuestas. Es posible que el ser humano necesite mitos: cuando rompe algunos tiende a fabricar otros.”
Estos párrafos con los que he iniciado están contenidos en el portentoso artículo de Ángel Requena Fraile: Matemática, Mitología y Poesía. Aritmética en la Antología palatina (I) de la revista SUMA (Noviembre 2006, pp. 19-26). Y yo corrijo: es seguro que el humano necesita mitos para darle respuesta a muchas interrogantes de su origen y su devenir, para evadir más angustias existenciales y evitar ahogarse en el piélago de incertidumbres en que navega. Todos los pueblos, desde la antigüedad han recurrido al mito para explicar sus orígenes, sus historias, sus por qué y su razón. Así mismo, desde sus inicios, el mito ha ido de la mano con la poesía. Primero oral y luego escrito, el mito ha sido contado de generación en generación de manera poética, para encantar, aún más que con su contenido, también con la hermosura de su decir; y, por otro lado, estos mitos han sido fuentes permanentes de inspiración para cantores y poetas a lo largo de la historia de la literatura.
Cuenta la mitología nórdica que Odín ("furor"), considerado como el rey de los Dioses, es el dios de la guerra, de la muerte, de la sabiduría, de la poesía y de la magia. Que siempre habla en versos y que fue él quien inició el arte de la poesía en Europa del Norte. La poesía es considerada un poder sobrenatural cercano a la magia, ya que la calidad del poeta que improvisaba estaba reflejada en su capacidad de predicción, lo cual no era lejano a la labor que realizaba un mago. Según lo relata Hávamál, Odín trabajó como ayudante de la granja de Baugi, durante un verano, para conseguir la hidromiel de la poesía, que su hermano, Suttung, había obtenido de los enanos. Éste la había escondido en el centro de una montaña, con su hija Gunnlod como guardiana. El dios trabajó en la granja hasta que supo dónde se encontraba la hidromiel, luego sedujo a la hija de Suttung para que le permitiese beber un sorbo y cuando por fin tuvo acceso a la hidromiel la bebió de golpe, se transformó en un águila y escapó. La hidromiel de la poesía junto con el conocimiento de las runas le dotó de su capacidad poética. Cuando robó la hidromiel, parte fue derramada hacia la tierra y esto dio a los hombres la habilidad del canto.
Verdad o mito, en esta bella historia se significa que la capacidad de canto, con palabras –poesía- o acompañada de música, es tan ancestral y propia desde el origen de la humanidad. Por otro lado, mito y verdad han sido objeto de la literatura, en especial de la poesía, desde la antigüedad a nuestros días, destacando el importante rol que desempeñó la mitología grecolatina durante el Renacimiento en todos los ámbitos del arte, contribuyendo al origen y consolidación de la cultura occidental tal y como la conocemos y vivimos hasta la actualidad.
Entonces, poesía y mito, mito y poesía, elementos simbióticos que se alimentan uno al otro entre sí y que sostienen y nutren al humano en su diario devenir a lo largo de su existencia. Poesía para cantar los mitos. Mitos para forjar poesía nueva. Eva/Sion/Es, de Chiqui Vicioso, es un largo e intrincado poema elaborado en versos, como piélago mesturado de mitos clásicos y universales; cuya autora no escatima fuente mitológica alguna para beber hasta saciarse y luego volcarse en poesía, plena y hermosa poesía, de gran hondura intelectual, enorme simbolismo esotérico y alta significación humanística.
Si el eje de la obra es la mujer y su historia, abordada desde las mitologías: hebrea, hindú, islámica, celta, maya, africana y grecolatina; matizadas con profundos conceptos de alquimia y de historia universal, lo narrado, en una fantástica mezcla de realidad y ficción, resulta en un esotérico poema, en el que la autora hace gala de sus amplios conocimientos de este saber y reflexiona, muy acertadamente, sobre el accionar de la humanidad frente a la mujer. Análisis, reflexión y crítica con un enfoque espiritual como llamado a la conciencia humana. Un grito, a lo largo de la abusada historia de la mujer, de rebeldía y libertad, hoy, en una sociedad globalizada que aún tiene mucho que cambiar frente a ella y, peor aún, que ella, la mujer, tiene que transformarse a sí misma, para evitar la ancestral opresión mítica e histórica de la que es objeto.
![]() |
| Pintura de Jean Cousin |
Así como afirmamos que el humano necesita los mitos, pues, a nuestra manera de ver la vida ella misma es un mito, este mito que llamamos vida es eminentemente simbólico. La existencia humana está constituida y, a la vez, llena de símbolos. Todo el pensar es simbólico, el lenguaje, con el que nos comunicamos, y por ende pensamos, es un código de símbolos. Nuestras creencias están basadas en símbolos. El amor, la amistad, el odio, el miedo, el valor, el soñar, todo es simbólico en nuestro vivir. Y no importa el nivel de desarrollo intelectual o el saber o estrato social de cada cual, será lo mismo, sólo cambian los códigos y la valorización que hacemos de acuerdo a conocimientos y nivel de comprensión. La poesía, exclusiva de los humanos, es el arte del simbolismo por excelencia y de la hermosura del lenguaje, para la proporción de un deleite y un saber especial, no común a otras formas de saber humano. Y de ella, creo firmemente, que es plausible develar sus enigmas y misterios para acercarla al grueso de los mortales como forma útil de que sea mejor comprendida y aceptada por mayor cantidad de personas. La poesía cumpliría mayor papel en la formación y sensibilización de las gentes, tornándolas en seres de más elevado pensar y sentir, es decir en seres más humanos. Precisamente ahora sería importante revalorizar el rol de las artes, en especial el de la literatura y en particular el de la poesía, cuando ya sabemos que las ciencias y la tecnología no han logrado por completo “desarrollar al hombre”.
Creo y sostengo que la poesía, como todo hecho de pensamiento humano, no es y nunca será irracional. Lo que tenemos es que descifrar su código de símbolos, para lograr develar sus enigmas ¿y conjuros? Un código que varía de poeta a poeta y de poema a poema. Un código que viene dado en un lenguaje distinto al que pensamos y hablamos comúnmente, la mayoría y a diario. Cuando accedemos a las claves de una poética en particular es muy fácil aprovechar la riqueza y sabiduría que nos depara ella.
![]() |
| Chiqui Vicioso |
Luego encontramos el epígrafe que, acorde con el DRAE, es: Cita o sentencia que suele ponerse a la cabeza de una obra científica o literaria o de cada uno de sus capítulos o divisiones; y lo ampliaremos con lo especificado por el Word Reference.com Diccionario de sinónimos y antónimos, en el epígrafe se mencionan los temas fundamentales que se tratan en cada tema. El acertado texto, de José Lezama Lima, proviene de Mitos y cansancio clásico, y reza: “Todo tendrá que ser reconstruido, intencionado de nuevo, y los viejos mitos al reaparecer, nos ofrecerán sus conjuros y sus enigmas, con un rostro desconocido”. Debo hacer notar que esta sentencia fue perfectamente ejecutada, como guía y fundamento de todo el texto pues, como ya dije retoma y adapta los diferentes mitos alrededor de la mujer (Eva) con una sabia intención: formular una nueva Eva y una nueva historia en la que esta es redimida, como establece Rosario Candelier, liberada del dolor, purificada y sin daño.
Para lograr lo que persigue la autora, luego de la fantasía introductoria, comenzando por el mar (inicio de todo lo viviente) nos adentra por el conocido mito bíblico del Paraíso, proveniente de la mitología Judeo-cristiana. Y en su referencia deseo destacar la figura preponderante del árbol del bien y del mal, que regía al Edén, magistralmente expresado: “bajo el absolutismo de un manzano”. Continúa citando el aliento divino (Ruah) en hebreo antiguo y el soplo y esencia para procrear (K´i). Ya adentrándose en la mitología hindú nos convoca el Karpa y Purlaya, que en la Alquimia= Evolución/Involución. A partir de aquí se establece una dualidad contante en casi cada uno de los elementos y fenómenos citados, a manera de envés y revés, de cara y cruz, de luz y sombra, a lo largo de todo el poemario. (Furor de los verdes y los azules, guerra entre el agua y el aire, Atlantis-Manhattan, revis=sol/luna – azufre/mercurio – ser doble andrógeno y piedra filosofal, Yan y Yin, Cástor y Pólux, ánimus-ánima y finalmente Quisqueya-Ayití) Destino entrelazados. ¿libertad-opresión? Esta dualidad toca su punto culminante con la doble identidad de la Eva-Sherezade (yo poético que canta y asume ser la mujer universal y eterna) y la “otra que soy” ¿Eva mala- Eva buena, rebelde en busca de una absolución de su condena ancestral?
Partiendo “de donde Eva es originaria”, al ser expulsada del Paraíso, la nueva Eva, como muñeca de barro con espíritu (golem), inicia un peregrinaje por el planeta, al “decidir desatar sus velas y construirse un mar a la medida”. Dicho viaje, geográficamente multiubícuo, entre el mito y lo real, cual si buscará posada para un nuevo nacer, continuará hasta arribar, reivindicada, a Quisqueya, paradisíaca y mítica, real y adolorida, mordida por las fauces sangrientas de un devorador de vírgenes colegialas en uniformes y zapatos de charol, y cuyo reverso es un Ayití, que hoy aún no resurge de sus propios escombros, con muy pocos pájaros y sus soles apagados.
De la silícea tierra de Israel llega a la bretona Ouessant Surija Tula, “isla de mujeres” de costas escarpadas, destino final de navíos extraviados en dónde, la ficción logra un encuentro de nuestra Eva con las míticas apsarās, danzarinas ninfas acuáticas de la mitología hindú. Y partir de inmediato a Anavatapta, el lago que se encuentra en el centro del mundo, según una antigua visión budista cosmológica, en la isla de Pong-Lai, conocida también como Ceilán, actual Taiwán, donde cansada ella reposa. Con carta de ruta continúa su peregrinar, en busca de un nuevo edén, ya con los ojos abiertos y con pleno conocimiento de sus ansias y deseos, y toca el templo de las doce cámaras, tal vez el mítico Templo de Dendera en el antiguo Egipto; desde donde surgió el conocido zodíaco. Conoce a Abbión Aubororos, la serpiente alada y bicolor, símbolo de la alquimia y se abre a todo tipo de conocimiento humano, ancestral y esotérico. Y desde ya, sin saberlo le depara el destino un nuevo paraíso, un “istmo verde en la desembocadura del Ozama. Roca para desventuradas. Psiques donde fecunda se enseñorea la ignorancia, tierra de sales, fertilizada por el vuelo de murciélagos, prohibiendo la visión de las penumbras. Relámpago dentado, olas, tempestad, marea, furia del rocío, Damballah Weddó, piedra de rayo, serpiente de colores que se alimenta de los mares”. Que por su virginal hermosura puede calmar “su añoranza del Elíseo.” No lo sabe aún, pero es donde finalizará su duro peregrinar, cuando sea recibida por su alter/Eva en el centro de un estanque, al sur del mundo, sacerdotisa que goza de poderes para convocar al viento y a los mares con sus encantos, al igual que las antiguas celtas y como Yemayá, quien se enseñorea en el Caribe, proveniente de la madre África. Y allí dejará de peregrinar, penando, al hundir sus pies en la tibieza de Quisqueya, sin enlodarse, aprovechando sus aguas, cual Siloé, para purificarse. Y como la condenada Alcione, dejará de padecer su castigo divino, pues es aquí, en esta isla, donde la palabra desciende y la libera de su antigua condenación.
Y en esta Quisqueya, donde todo comenzó, paraíso de edicto libre, embriagada por la sabrosura del colorido y dulce mamey, que se reinstala, deteniendo el avance incesante de sus alados pies; y donde hubo manzana, acontece el milagro: la retribución, la absolución y libertad de la ancestral Eva, luego de que la nueva Eva encarnará y cargara por todas las mujeres de la humanidad.
Para finalizar, debo destacar que en Eva/Sion/Es se exalta nuestra isla, Quisqueya, y se le relanza como nuevo paraíso, en el concierto de lugares universales, recordándonos que fuimos el Edén del Nuevo Mundo; y que el poema es una insigne muestra de convivencia respetuosa de una rica diversidad de creencias y mitos de gran significancia, por su simbolismo mágico religioso, para una inmensa parte de la humanidad. Una prueba de que a través de la literatura, más con la poesía, se puede reinventar el mundo, para evadir las condenas ancestrales y aceptarnos como en verdad hemos sido en aras de un mejor entendimiento entre hombres y mujeres y entre diferentes etnias, orígenes y creencias.
©Eduardo Gautreau de Windt




Comentarios
Publicar un comentario