DE LA INTUICIÓN A LA RAZÓN Utilidad del análisis poético


De lo Profundo a lo Trascendente

La poesía como forma especial del lenguaje y del pensamiento necesita condiciones particulares en la forma del poeta sentir y pensar. Tradicionalmente el quehacer poético ha sido considerado por muchos como una forma distinta a todo el resto del quehacer literario. Tanto es así que muchos recalcan en diferenciar a poetas de escritores.
El quehacer poético conlleva a específicas condiciones en el estado del ser, en este caso el ser poético. Por eso el yo poético del autor, necesita alejarse del pensamiento racional, analítico y crítico, para desde su condición poética entrar en un estado especial: el estado poético.
La poesía tiene una particularidad, a mí entender, muy especial dentro del resto de la literatura: es puerta de entrada y camino inicial de todo el quehacer literario. Es por eso que a través de la historia la gran mayoría de escritores hicieron sus pininos escriturales abrazados a ella. Muchos, luego, desdeñan de esta forma del quehacer literario y mental, para no decir del quehacer del alma. Otros permanecen, durante toda su carrera, como poetas, en exclusiva o compartiendo con otro quehacer literario. Son a los que yo llamo esencialmente poetas.
El combinar el quehacer poético con el quehacer literario a otra escala, es un paso importante en la consolidación del aporte que da la poesía al desarrollo del pensamiento humano. Cuando un poeta rompe la barrera del mero hecho poético al de teorizar sobre asuntos concernientes a la creación lírica inicia un proceso analítico y crítico que ensancha sus linderos literarios.
La mayoría de los poetas no reparan en analizar su forma de crear poesía. Ya que la producción poética es tan espontánea, misteriosa y medalaganaria que es inexplicable para la mayoría de los poetas y para el resto de los demás mortales.  Tal vez a muy pocos le interese y estén conscientes de ello. Es más importante producir. Menos aún, el adentrarse en intrincados temas considerados fuera de los linderos comunes, extraños y misteriosos, de la existencia humana, a pocos les atrae. Más aún, cuando otros preconizan que la poesía, como muchas de las otras expresiones del alma humana, solo hay que sentirla.
Pero en la realidad, si ayudamos al lector en su interpretación, desencriptando parte de los códigos, simbólicos y de otras índoles, podemos poner más a la mano del lector “común” esta forma literaria del decir, esta manera de expresión del alma humana. Y, entonces, mejor la sentirán y más la amarán, pues, difícilmente uno ama lo que no entiende. Estoy convencido de que la poesía es tal vez la más humana de todos los géneros literarios, y, a la vez, de todas las expresiones artísticas, habidas y por haber. Y, por lo tanto, debe de ser lógica, pues está forjada con y de lenguaje, y este debe ser comprensible, aún sea a un alto nivel… No creo en aquellas expresiones ininteligibles, incomprensibles, demasiado abstractas, esas que solo entiende su creador: porque el arte es comunicación, entrega, es elaborar un discurso para los otros.

Federico García Lorca
Cierto que, como dijo aquel grande, García Lorca, ella no quiere adeptos sino amantes, mas ¿cómo se ha de amar lo que no se entiende? El desenrollar el mensaje, a veces tan volátil, difuso, velado y/o muy sublimizado, al lector no docto, facilita su comprensión y, por ende, hace que le pierdan “el temor” que muchos lectores le tienen. De esto, luego de siete y medio años de Tertulia Poética, testifico y doy fe, en base a la experiencia vivida.
Y al respecto de esta referida experiencia debo acotar que en el análisis que se haga de cualquier obra, más poética, “cada quien usará las herramientas que más tenga a manos y le plazca”. En mi experiencia, antes de la Tertulia Poética, me di cuenta que, la mar de las veces, el análisis lingüístico y/o filológico dejan tan confundido al lector secular, que este piensa que la poesía es algo tan enredado… “es cosa de dioses y poetas”. De ahí que muchos críticos sean menos comprendidos que los mismos poetas. Al respecto, siempre intenté, y lo sigo haciendo, poner a la mano de cualquiera, todo poema, por intrincado que fuese. Para ello, me acostumbré a partir de lo simple a lo complejo, en el lenguaje y el discurso poético, y me empeñé en partir de lo humano, considerando el yo o sujeto poético que cantaba, y sus necesidades… A lo largo de eso años, algunos escritores amigos me expresaron que yo “hacía un análisis ético-estético. Jamás pretendí ser crítico literario. No tengo ni la formación ni preparación para eso. Al contrario, solo usé criterios del sentido común, razonamiento e intuición, y, claro está, debo confesarlo, muchos conceptos aprendidos en psicología, psicología médica y psiquiatría, materias que aproveché de manera particular en mis estudios regulares, aunados a la capacidad analítica y crítica desarrollada a todo lo largo de mi vida, personal y profesional y profesoral.
María Zambrano
El análisis de poemas y textos nos traslada a un plano mucho más profundo del lenguaje y de la consciencia. Y, “Lo profundo -indica María Zambrano en Hacia un saber sobre el alma - es un espacio que está ahí, no lo crea el hombre. Pero ese espacio está ahí para que podamos acceder a su través a algo que en principio nos resulta desconocido. Pero, si bien no es el hombre el creador de lo profundo, sí podemos reconocer ‘algo’ como autor de esta profundidad. La profundidad está puesta ahí, como espacio que da acceso a un no-espacio, con una intención. La intención es que podamos tener acceso a una verdad que muchas veces se ha creído callaban las apariencias. “Las apariencias no son la verdad”, diría Platón. Mas las apariencias no existen, existe la realidad, y la realidad, en su manifestación, en su aparición al ser bañada por la luz, se nos regala en un determinado horizonte, y nos invita, creando el espacio de lo profundo, a ir más allá. Y a esto, a ir más allá, se le llama trascender. Lo profundo nos pone en camino hacia lo trascendente.”
Hablar de La Contemplación en la Creación Poética es hablar de algo trascendente. Considerar la contemplación, en el análisis de lo poético es reflexionar hondamente, sin límites, diría yo, alrededor de todo lo concerniente al poema, su génesis, sus circunstancias, su decir y, por qué no, su no decir, pero también es considerar al yo poético que canta: por qué canta, por qué canta así, por qué canta eso; sus circunstancias (el poeta, también, es él y todas sus circunstancias), es decir, lo humano, extraliterario, y mucho más allá. Así consideramos el poema y el hecho poético como un universo, como un todo. 
La contemplación, hoy en día, no es un tema común entre nosotros, ni siquiera entre escritores y pensadores. El término en sí viene cargado de cierto estigma, por su asociación con algo muy incomprendido por la mayoría: la metafísica. Hablar de contemplación es adentrarse en un tema muy profundo.

Voy a finalizar utilizando unas interrogantes de Pablo Prieto, expresadas en su artículo “Contemplación y vida cotidiana”. ¿Qué entendemos por “contemplación”? ¿Cómo acercarnos a la realidad contemplativamente, es decir, abriéndonos a la belleza con admiración y seriedad? La poesía, comprendida, internalizada, echa de uno, es una forma muy especial de superar la cotidianidad, yendo más allá, mucho más allá.
La poesía es un camino, a través de la belleza y profundidad del lenguaje, para trascender, para alcanzar parte de lo que todos y cada uno buscamos en persecución de un mejor existir.

©Eduardo Gautreau de Windt

Comentarios

Entradas populares de este blog

Saber Espiritual, histórico y dramático envuelto en la ritmicidad y la hermosura de una acertada lírica

Irreverencias de un profundo y libertino poetizar

El estado de Gracia que persigue un fausto Zorzal que gime a lo Absoluto: René Rodríguez Soriano